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Una pretemporada internacional, una opción para la NBA

¿Puede ser factible que las 30 franquicias hagan las pretemporadas fuera de los Estados Unidos?

La NBA ya aterrizó en Londres con partidos de Temporada Regular/ Alex Güell

La NBA es una de las competiciones más globalizadas del mundo. Al motor económico de las ligas estadounidenses —que ya de por hace que casi todos sus torneos sean conocidos internacionalmente— hay que sumar que se trata de un deporte practicado en muchos países.

Por eso, no es casualidad que cada partido sea visto por millones de personas, muchas de ellas trasnochando o extra-madrugando por la diferencia horaria. Todavía no ha comenzado la temporada oficial y ya los partidos amistosos tienen una repercusión muy grande (aunque no así los resultados). Y es que todo lo que rodea a la NBA es puro espectáculo; pero es la pretemporada donde todavía hay mucho margen de crecimiento.

Hasta ahora, la preparación de los equipos consiste en varios partidos intrascendentes en sus propios pabellones, en algunos de otra ciudad estadounidense o, puntualmente, en algún país extranjero pero siempre pasando el menor tiempo posible. En la mayoría de partidos jugados dentro de sus fronteras, la imagen de los pabellones es muy pobre, cosa lógica: ¿para qué ver un encuentro con mucho reparto de minutos y ningún valor competitivo cuando tendrás 41 oficiales? Pero esto no es así cuando viajan a otros países, donde la llegada de la NBA es celebrada y cada partido una fiesta que presencian en directo miles de personas, llenando prácticamente siempre. ¿Debería Adam Silver potenciar esto?

 

Una pretemporada fuera de los EE.UU.

La idea es muy simple, todas las franquicias harían su pretemporada fuera de los Estados Unidos, al estilo “gira” de los grandes equipos de fútbol. Además, como estaría organizado por la NBA, estarían coordinadas. Siendo 30 equipos, podrían dividirlos, por ejemplo, en grupos de cinco y viajando a seis países (o países y ciudades) de todo el mundo. China, Inglaterra, España, México y otros muchos países estarían encantados de acoger a estos equipos durante unas semanas y, si se hace estratégicamente, no habría ningún partido con un aforo bajo.

Pero las mayores ventajas se encuentran en el apartado económico. Esa capacidad de llevar la NBA a otras partes del mundo haría ingresar mucho dinero a la competición en concepto de eventos y publicidad, sin olvidar que la mejor forma de mostrar a todo aquel que todavía no conozca la liga —o no haya mostrado interés por ella— es permitiendo que la vean en directo, ganando más adeptos para la causa. Tras el Media Day, y tal vez unos días de entrenamiento, cada “grupo” se iría al donde le tocase y allí realizarían unos stages donde terminarían de ponerse a punto combinando entrenamientos, partidos y compromisos publicitarios.

Los inconvenientes que nos vienen, como el mayor cansancio o una posible falta de ritmo, tampoco debería ser tanto problema, todos estarían jugando bajo las mismas reglas de juego y, de hecho, las pretemporadas NBA son, en estos momentos, tan cortas, que es evidente que las primeras dos, tres semanas son también utilizadas para engrasar completamente la máquina. No habría desventajas como puede pasar esta temporada, donde solo Warriors y Timberwolves están fuera y ya se han quejado de no poder prepararse lo suficientemente bien en comparación con sus rivales. En una competición de 82 partidos, es asumible tener algunos partidos oficiales donde todavía haya que pulir cosas (algo que ya pasa ahora).

 

¿Está el mundo preparado para esto?

Aquí está el mayor problema que la NBA debería estudiar en una propuesta como esta. Comparándolo de nuevo con el fútbol, una gran parte de estos stages internacionales se realizan en, precisamente, los Estados Unidos; un país lo suficientemente grande para asumir a todos estos equipos, sobre todo gracias a las instalaciones universitarias. El resto se reparten por el resto del mundo, pero nunca juntando a muchos equipos y con el factor a su favor que en casi cualquier lugar del mundo hay grandes instalaciones dedicadas a la práctica de ese deporte.

Habría que hilar muy fino para asegurar que esta fórmula fuera un éxito. Aunque la primera solución, y la más simple, es separar los entrenamientos (en pistas con poco aforo, en los gimnasios de los hoteles , etc.) de los partidos, que se celebrarían en los mejores pabellones. Pero no es tan fácil como puede parecer, este gran circo tendría que compenetrarse con las competiciones locales, que en la mayoría de las opciones ya habrían empezado.

 


 

Esta pretemporada con varios stages internacionales es un proyecto que necesitaría de mucho estudio, pero podría ser totalmente viable teniendo a la NBA como motor de esta propuesta. Además, sería, de momento, la mejor fórmula para conseguir llevar la competición fuera de Estados Unidos pero sin alterar la competición oficial.

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