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Lonzo Ball: el estandarte de la optimización

Desde The Wing les traemos un análisis completo del juego de Lonzo Ball y cómo impactará en Los Angeles Lakers.

Sports Illustrated

El hijo pródigo de Chino Hills llega a la liga con una exposición mediática como pocas en los últimos años. Agigantada por la excentricidad de su padre, en la ciudad del espectáculo y el show, Lonzo Ball demuestra estar muy lejos de esa imagen superficial y vacía. De perfil bajo, pocas palabras y alto vuelo en la cancha, estamos ante un jugador que es atrayente desde muchos puntos de vista. Pónganse cómodos, los invito a la fiesta de Lonzo.

Proveniente de la universidad de UCLA, el mayor de los hermanos Ball ha revolucionado el verano en la “ciudad del pecado”, llenando estadios partido a partido, entre medio de discusiones por su poco ortodoxo tiro, sus zapatillas y su increíble capacidad de pulverizar el “pace”.

Trataremos de analizar su juego punto por punto para poder dilucidar que es lo que vuelve a este base de 198 centímetros un imán para los ojos y las discusiones poco comunes.

 

Buscando explicaciones

Para entender el juego de Lonzo Ball es necesario comprender tres conceptos: precisión, tiempo y espacio. La elección número dos del último Draft parece conocer dichos términos como pocos jugadores a tan temprana edad (19 años).

Su llamativa visión de campo no es algo que se vea todos los días (sobre todo en transición) donde la velocidad y el movimiento vuelve a la precisión algo muy poco común.

El ex UCLA parece saber dónde va a colocar el balón incluso antes de que le llegue a sus manos y esa sensación visual que tiene el que está observando el partido, se explica por su monstruosa capacidad de reconocimiento de los espacios físicos (dimensión y distancia) para saber hacia dónde dirigir el útil.

Lonzo Ball es, ante todo, un generador y un optimizador. Su juego se basa prácticamente en su mayoría en alimentar a sus compañeros y exaltar sus cualidades anotadoras. Disfruta del crear posibilidades para los demás y volverlos mejores jugadores.

En su paso universitario convirtió a uno de los peores ataques de la NCAA (el año previo a su llegada) en uno de los mejores a su partida, y eso, prácticamente sin cambios en la plantilla. Demostrando claramente que el factor diferencial fue su conducción, apoyado en un esquema idóneo para su juego de alta velocidad.

Pero si el nacido en las Colinas de Chino trepó tan alto en la consideración de los scouteadores, no fue solamente por ser un buen generador de juego. Sus condiciones físicas ideales para un base moderno (6 pies 6 pulgadas / 1.98 metros) y una envergadura de dos metros fueron otro de los factores que influyeron.

Su poco ortodoxo y discutidísimo tiro, fue tomado como una debilidad por algunos y como una virtud por otros (41% desde la línea de tres puntos universitaria) su efectividad no tiene discusión a nivel colegial, pero trajo muchas dudas para su siguiente paso en el profesionalismo, más que nada por su mecánica (ya hablaremos más tarde de esto).

Correcto jugador de pick and roll, lo suyo claramente no es el juego estacionado, donde ha mostrado flashes de progreso en jugadas simples, pero donde sigue flaqueando para generarse sus propios tiros.

Lonzo Ball parece ser un jugador determinante en un contexto de transiciones rápidas y espacios amplios, donde puede explotar su visión de campo y sacar provecho de su velocidad final.

Veamos ahora que nos dejó en esta “Summer League”, donde fue premiado como el MVP del torneo.

 

Lonzo Ball y el pase

Encontrar el hombre abierto es sin dudas la virtud número uno del base angelino, sobre todo si la jugada comienza en transición, donde domina los ángulos como pocos. Pases largos, de cancha a cancha, picados, laterales o “alley ups”, su repertorio es ilimitado en este sentido y con una prodigiosa efectividad.

En una NBA donde la ofensiva temprana reina, Lonzo Ball parece ser el “fit” ideal. Ha mostrado controlar las dimensiones de la cancha por completo, encontrando los huecos generados por las defensas en retroceso y haciendo pagar una y otra vez las distracciones generadas en el reordenamiento defensivo del rival.

Su precisión a distancia es llamativa, tanto en pases a dos manos o con una sola, alimentando a los suyos que corren la cancha en busca de la ansiada asistencia.

Su gran “feel for the game” le permite encontrar a sus pares en el momento justo y en el lugar indicado. Aprovecha muy bien su altura para poder leer donde está el compañero mejor posicionado, no solo cuando estos se encuentran abiertos y posicionados, si no también cuando vienen en movimiento (sobre todo con los pívots en llegadas como tráiler).

Una de sus mayores virtudes es usufructuar las calles laterales. Una vez cargado el rebote o recibida la pelota, inmediatamente abre la transición por cualquiera de los dos costados del campo de juego (con pases largos o de mediana distancia) que posibilitan tomar mal paradas a las defensas.

No destaca en juego estacionado (es uno de los puntos a trabajar), pero ha mostrado que puede realizar jugadas simples y efectivas, sobre todo con cortinas altas para los tiradores (tanto Vander Blue como Kyle Kuzma han sabido aprovecharlo).

Sus asistencias en jugadas de “pick and roll” no han sido muchas, sus falencias para atacar el aro limitan mucho la efectividad de esta jugada, pero se pudo apreciar como reconoce situaciones secundarias generadas por el pick and roll original, sobre todo, con los tiradores abiertos en las puntas.

 

 

 

Comportamiento defensivo

Una de las carencias que evidencia Lonzo Ball es su desempeño en el sector defensivo, sobre todo en el uno contra uno, o cuando tiene que enfrentarse a jugadores más fuertes o pesados que él.

Aunque posee un cuerpo acorde para poder desempeñar la tarea correctamente, su falta de explosividad  limitan su trabajo en este costado. Su desplazamiento lateral deja mucho que desear, dejándolo en evidencia ante bases explosivos como Dennis Smith Jr o Demetrius Jackson.

El hecho de no saber moverse entre cortinas, lo deja casi siempre fuera de posición (en el pick and roll) para permanecer delante de su jugador, limitando la efectividad en el marcaje y teniendo que recuperarse desde una posición de desventaja.

En la defensa de conjunto no desentona (generalmente hace la ayuda correcta), aunque muchas veces suelta su asignación en su afán de ir por el robo.

Las desconexiones son otro de los problemas que se pueden ver, sobre todo cuando está flotando del lado débil, ahí pueden “comerle la espalda” por línea de fondo si no visualiza periféricamente a su marca.

Tendrá que trabajar mucho su físico, ya que no solo no se posiciona bien, si no que muchas veces no resiste el mínimo contacto, quedando fuera de lugar para contestar el tiro.

En un contexto adecuado, en el que la marcación sea el principal punto de focalización, podría mejorar rápidamente debido a que cuenta con las herramientas para hacerlo. Pero si la prioridad del equipo es otra, le llevará más tiempo de lo esperado.

 

 

Teniendo en cuenta lo observado, no considero que sea una cuestión actitudinal.  Ha mostrado que puede hacerlo bien si está enfocado, pero necesita aprender conceptos para minimizar sus carencias fisicas y aprovechar la ventaja de su envergadura.

Se lo pudo ver varias veces recuperarse de una posición poco ventajosa después de una cortina y contestar o hasta bloquear el tiro de su asignación.

Posee un instinto particular para el robo, mayormente cuando se encuentra en el lado débil o viniendo de una ayuda secundaria.

Otra de sus herramientas principales en el costado defensivo es su instinto y “timing” para bloquear lanzamientos. Su alcance de brazos y su tino para hacer corregir disparos no debe subestimarse.

Si tomamos en cuenta lo anteriormente expuesto, hay esperanzas de que haya una mejora a través de los años. Tendrá que trabajar mucho en su físico y en aprender los lineamientos generales de la defensa, pero “hay luz en el fondo del túnel”.

 

 

Comportamiento ofensivo

No todos son pases en el repertorio de Lonzo Ball, también posee otros recursos en el costado ofensivo, que si se desarrollan, pueden convertirlo en un jugador de elite.

En campo abierto no solo es una amenaza por su pase, si no que también suele leer muy bien cuando se generan huecos para atacar el aro por cuenta propia. Mas allá de que no es muy explosivo, puede generar una velocidad final respetable para llegar al canasto, tanto con mano derecha como izquierda.

Aunque no lo ha mostrado mucho en la pasada Summer League, es un gran explotador de los cortes por línea de fondo. También es un gran pescador de jugadas secundarias, tanto corrigiendo disparos propios, como ajenos.

Tiene un instinto nato para la continuación de jugadas. Lee muy bien cuando hay oportunidades para sacar ventajas generadas por sus compañeros.

Está trabajando en los lanzamientos flotados, este punto es fundamental para su juego y repertorio ofensivo, sobre todo por sus limitaciones de explosividad. Esta jugada era algo en lo que no destacaba en la universidad y que se ha podido ver insipientemente en Las Vegas.

 

 

Su lanzamiento de tres puntos ha sido realmente malo (23%) pero considerando los antecedentes que tiene y que lleva un tiempo adaptarse a la distancia de la NBA, no es para alarmarse.

Párrafo aparte para su mecánica de tiro: al ser tan particular (el “motion” comienza del lado derecho de su cuerpo y finaliza al costado izquierdo de su cabeza) limita mucho el tipo de disparo que puede hacer.

En UCLA tenía que hacer “pull ups” para alejarse del marcador (generalmente hacia la izquierda) y poder tirar liberado. Más allá de que es rápido, expone el balón mucho, sobre todo cuando tiene que tomar un “catch and shoot” viniendo de izquierda a derecha. El motion de tiro va al revés de su cuerpo, volviéndolo “antinatural”.

Por lo dicho anteriormente, sus niveles de efectividad son mejores cuando se encuentra a pie firme o viniendo del lado derecho al izquierdo.

No soy tan osado como para decir que tiene que cambiarlo. Creo que a esta altura lo mejor es modificar lo justo y necesario para volverlo más fiable y rápido, sobre todo cuando tenga que correr la cancha del lado contrario al que inicia su secuencia de tiro.

El devenir de su efectividad desde más allá de los 7.25 metros puede decantar su futuro en esta liga, ya que, si logra tener niveles aceptables, le podrá beneficiar su juego de cara a el aro y convertirse en una amenaza exterior y en la pintura (evitando que le floten).

Otro de los aspectos que tiene que pulir es su definición cercana al canasto, donde evita constantemente el contacto. Trabajar su físico en explosión y en su tren superior, le posibilitaran absorber mejor la oposición fisica de los rivales y definir con más precisión.

La toma de decisiones en ataque estacionado es algo que va a lograr con el transcurso de los años. Esto es normal en bases tan jóvenes y que desarrollan su juego en transición. Teniendo en cuenta que posee la inteligencia y el feel necesario, me atrevo a decir que no es algo determinante para su futuro como organizador. Hay que tener en cuenta que los niveles madurativos de los conductores suelen ser mas tardíos.

Otro de los aspectos controversiales es su drible. Este no es de calidad y cuando es expuesto a presión sostenida o tiene que actuar en zonas de mucho tráfico puede limitarlo. Suele exponer el balón, alejando el bote de su cuerpo, produciendo perdidas muy peligrosas y dejando a su equipo fuera de balance.

 

 

Lonzo Ball y el rebote

Dos triples dobles a base de asistencias, rebotes y puntos han decorado sus palmares… si ya lo sé, “es Summer League”, pero es una muestra de que la lucha en los cristales son un punto muy importante de su juego.

Podríamos haber arrancado este análisis desde este punto, porque su juego ofensivo comienza en el momento mismo en que él mismo va en busca del balón para empezar la transición lo más pronto posible. No es un ortodoxo del “box out”, pero suele ganar la posición a su marcador y atacar el rebote muy agresivamente.

Si consideramos que la puerta de acceso a la ofensiva temprana es obtener el balón mientras el rival no está en una posición adecuada para contrarrestar el ataque, se entenderá por qué motivo suele cargar el mismo el tablero propio.

La optimización del tiempo y el espacio parecen ser puntos en que el jugador pone mucho empeño en reducir. Lonzo parece encontrar oportunidades en momentos en que el rival se encuentra desarmado, muchas veces un rebote ofensivo se transforma en un hockey assist o en una entrega directa y en otra victoria de optimización.

 

 

El fit de Lonzo Ball en Los Angeles Lakers

Si creemos en las palabras de Magic Johnson, Rob Pelinka y Luke Walton este será el equipo de Lonzo. A partir de septiembre todo correrá bajo su ritmo vertiginoso de mil revoluciones por segundo.

Es una apuesta muy grande la que hacen los máximos responsables angelinos, pero una que es necesaria hacer si quieren que los focos pasen, de las declaraciones de LaVar, a los pases de Lonzo.

Los movimientos realizados este verano por el despacho de “Magic” parecen dar coherencia a sus declaraciones. La partida de Russell a la fría Nueva York y la llegada de un “stretch five” como Brook López, sumado a un tirador como Kentavious Caldwell-Pope son toda una declaración de intenciones (más allá de que sea por un año y para mantener el espacio salarial).

Lonzo Ball necesita de un contexto adecuado para poder llevar su juego al extremo de sus posibilidades y ese “full control” parece ser el indicado para que pueda explotar sus mayores virtudes. Así lo entendieron en UCLA y así parece que lo harán en Los Angeles, por lo menos hasta la agencia libre del 2018.

Veremos este año a unos Lakers que apretarán el pace al extremo y abrirán la cancha lo más que puedan para darle espacios y posibilidades de descarga a su base.

En la era de la inmediatez, en la que todo tiene que ser más rápido que nunca y en la que una idea tiene que caber en 144 caracteres, Lonzo Ball es un estandarte de la optimización. Magic dijo que necesitaban un líder dentro de la cancha. El chico apartado de las luces del padre es catalogado como un ganador y un excelente compañero por todos aquellos con los que ha compartido cancha.

En un año en que los Lakers no se juegan nada más que el desarrollo de sus jóvenes y la búsqueda de una identidad colectiva, darle las herramientas y el contexto adecuado a quien consideran que puede ser un jugador transformador de la franquicia, es una decisión arriesgada, pero inteligente.

Si sos seguidor de los Lakers te recomiendo no pensar en el resultado y si en la búsqueda de una idea y una identidad para el futuro. Sentate, relájate y abróchate el cinturón de seguridad porque este año el ritmo lo lleva Lonzo Ball.

 

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