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Michael Beasley, ¿el nuevo juguete roto de los New York Knicks?

Los Knicks se hacen con Michael Beasley, incógnita total a pesar de su talento y reciente rendimiento.

Foto: Michael Tipton (CC) Beasley

Foto: Michael Tipton (CC)

Los New York Knicks ya tienen el ala-pívot que buscaban, el trotamundos Michael Beasley. El que fuera numero dos del “draft” en el año 2008  llega a Nueva York firmando por un año por el mínimo de veterano, es decir 2.1 millones de dólares. Siempre rodeado de problemas extradeportivos y por su afición a la marihuana, Beasley nunca ha rendido como se esperaba, pero aún así, su calidad puede hacerle funcionar en los Knicks.

El equipo de la Gran Manzana está a expensas de ver si se realiza el ya tedioso, “Melotrade“. Independientemente de todo esto, los Knicks estaban obligados a firmar un ala-pívot y puede que Beasley sea una pieza más que interesante. A pesar de sus problemas ya citados, el ex de los Bucks ha promediado en el equipo de Milwaukee 9.4 puntos, 3.4 rebotes y 0.9 asistencias en tan solo 16.7 minutos por partido.

Tras disputar entre 2014 y 2016 únicamente 45 partidos, el ala-pívot ha conseguido encontrar una cierta estabilidad que le ha permitido jugar 62 partidos la pasada temporada. Con estos números, Beasley parece un buen fichaje para el banquillo de cualquier equipo de la liga, pero como siempre su rendimiento será una auténtica incógnita debido a su nula dinámica de trabajo y a los problemas que puede causar en el vestuario.

 

¿Puede ser realmente útil para el proyecto de los Knicks?

Quizás el punto más positivo del fichaje de Michael Beasley por los Knicks, es que se adapta a la perfección a los dos tipos de proyectos/caminos en los que se puede embarcar a día de hoy el equipo neoyorquino. Por un lado, si Carmelo Anthony se queda en el equipo, los de Nueva York encararan otra temporada sin un rumbo claro pero lejos del tanking.

Con Melo en sus filas, los directivos y jugadores dirán que el objetivo son los playoffs y en esa situación Beasley encaja a la perfección como jugador de rotación. Un ala-pívot con un gran talento anotador, versatilidad, buena mano y gran tiro de tres, es decir un jugador cuya anotación desde el banquillo puede ser determinante. Michael Beasley sería un buen valor para estos Knicks.

 

 

La otra opción es que Melo termine saliendo del equipo. Aquí en relación a Beasley, se nos abren otros dos posibles caminos. Tras su temporada en los Bucks, hay equipos que pueden estar interesados en hacerse con el ala-pívot por lo que se podría incluir en el gran “trade” que se tiene que producir para que salga Melo.

En el caso de que el jugador se quedase en Nueva York, también cuadraría en un equipo destinado al “tanking“. Con la salida de Melo, Beasley por irónico que suene sería la tercera espada solo por detrás de Porzingis y Hardaway, manda narices. Con un jugador ofensivo y anotador como Beasley al menos los aficionados Knickers tendrían a alguien atractivo que ver en sus partidos de esta “larga y dura” temporada.

Como conclusión se puede decir que el fichaje de Michael Beasley no es un mal movimiento por parte de los New York Knicks. Se llevan a un jugador que puede tener un rol importante desde el banquillo e incluso ser un activo atractivo de cara a traspasos. El verdadero problema no es Beasley, es que a día 9 de agosto los neoyorquinos aún no tienen muy claro el rumbo que van a trazar. Bienvenidos a Nueva York, bienvenidos a los New York Knicks.

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