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NBA

Andrew Wiggins, un no all-star de 150 millones

¿Merece uno de los peores defensores de la liga una renovación por más de 150 millones de dólares?

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Los Minnesota Timberwolves están entrando en la etapa más decisiva de su larga —larguísima— reconstrucción; el momento donde los aciertos y los errores marcarán el devenir del equipo, si seguirá en tierra de nadie o se convertirán en unos auténticos candidatos a realizar cosas serias en la liga. El primero ya llegó en un verano frenético, con las llegadas de todo un Jimmy Buttler y algunos escuderos de lujo como Taj Gibson o Jeff Teague y las salidas de Ricky Rubio o Zach LaVine. Las piezas ya están en la mesa, y de cara al futuro solo queda saber encajarlas económicamente. Y el primer reto llega con Andrew Wiggins, que termina su contrato de rookie y tiene ante sí una renovación por cinco temporadas y en torno a los 150 millones de dólares, pero… ¿lo merece?

 

Talento anotador, pero…

La principal razón por la cual tanto jugador como agente ya han declarado abiertamente que un máximo es la única opción que barajan es su capacidad anotadora. La temporada pasada tuvo su mejor año en esa faceta promediando 23.6 puntos por noche (45% en TC y 35% en p3, su mejor dato en la NBA). Ha progresado en cada campaña y su talento para poder ser el líder anotador de un equipo está fuera de toda duda, lo que sí puede abrir un debate son el resto de facultades que deben convertir a un jugador en una auténtica estrella de la mejor competición de baloncesto del mundo. Si el juego de los T-Wolves no ha destacado por su movilidad en ataque es, en parte, por la aparente necesidad de Andrew Wiggins de amasar mucho la pelota antes de lanzar y a su prácticamente nulo compromiso a buscar el extra-pass” (2.1 asistencias como promedio de carrera) cuando, con media defensa centrada en él porque saben que va a lanzar —y tiene el talento para meterla—, tiene a varios compañeros en una posición más adecuada para tirar a canasta. Además, manteniéndonos en el apartado ofensivo, es evidente que Karl-Anthony Towns ha llegado a Minnesota para ser el verdadero líder de ese equipo, es serio candidato a ser dominador de la NBA y, porqué no decirlo, a ser futuro MVP. Jugando por dentro y con la llegada de Butler por fuera, Wiggins  puede sufrir que los Wolves tengan que alimentar a tantos cracks.

 

Un agujero negro

Es sencillo; el ataque del canadiense es tan bueno como mala es su defensa. Con la llegada de Tom Thibodeau, todos daban por hecho que Andrew Wiggins mejoraría en una faceta donde era realmente un problema para sus compañeros. Pero no ha sido así para nada, el joven alero sigue desconectando del partido cuando le toca bajar el culo y, sobre todo, cuando lo debe hacer ante jugadores de perfil medio bajo.

Lo más frustrante para los aficionados de los Wolves es que a Wiggins cualidades para ser un defensa de élite no le faltan: brazos largos, goza de un gran atletismo y potencia física, rápidez… Y así lo ha demostrado en las contadas ocasiones que sí ha estado por defender y por hacer un verdadero partidazo, sumando en los dos lados de la pista y no sumando en uno y restando en el otro.

Aunque la compañía de Butler en las alas le ayudará en este aspecto y, casi como hasta ahora, no tendrá que defender al jugador más peligroso del equipo rival; no es lo que se debería presuponer para un jugador que aspiraba a ser (y todavía tiene tiempo para serlo) una de las superestrellas de la NBA.

jrg1975 (CC)

¿All-Star?

Aunque solo lleva tres temporadas como profesional, no hay que olvidar que Andrew Wiggins ni ha estado en un All-Star ni se ha ganado la condición de serlo. Aunque esto no tiene por qué ser indicativo de nada, ya que ha habido otros jugadores que recibieron un máximo antes de ser All-Star como Tracy McGrady, James Harden, Marc Gasol o DeMarcus Cousins aunque todos ellos firmaron cantidades bastante más inferiores a la que opta ahora el canadiense.

A su favor cuenta con los solo 21 años que tiene. Sigue siendo muy joven pese a la trayectoria que ya lleva en el baloncesto de máximo nivel. Probablemente termine disputando más de una de esas pachangas que osan ponerle el nombre de “Partido de las Estrellas”; pero eso no es equivalente a cobrar 30 millones de dólares de media cada temporada, incluso con las cifras que se están manejando actualmente y que en los próximos dos/tres mercados apretarán las carteras de los propietarios.

 

¿Traspasable?

En la “front office” de la gélida Minnesota están dando una de cal y otra de arena a su joven promesa: por una lado, no parecen tener ningún inconveniente en darle ese máximo salarial que pide; pero, por el otro, su nombre está entre los candidatos a salir de la franquicia después del fuerte interés que los T-Wolves han mostrado por Kyre Irving tras el teórico (y cada día más evidente) deseo del jugador por salir de Cleveland y de la sombra de LeBron James.

De todos modos, esto no significa un descontento de la franquicia respecto a su jugador; Andrew Wiggins no está en el mercado. Pero si aparece la oportunidad de hacerse con una verdadera estrella, se ve que no les temblará la mano para despedirse del que en su día era la pieza angular de un joven proyecto.

 

Los Wolves, “sin espacio”

No solo hay que mirar los aspectos deportivos a la hora de afrontar una renovación de esas magnitudes, sino también que gastos futuros van a tener y, en el caso de los Minnesota Timberwolves, dentro de un año tendrán que volver a sentarse a negociar con otras de sus promesas y, esta vez, a uno que sí ha hecho muchos méritos para ganar todo lo que pueda ganar: Karl-Anthony Towns. Si aceptan dar, como todo hace indicar, 30 millones a Andrew Wiggins, otros 30 al de Nueva Jersey y, en la agencia libre de 2019, quieren renovar a Jimmy Butler… ¿Qué espacio salarial queda para los otros 12 jugadores que deben completar la plantilla? Si las estrellas de los Wolves quieren formar un proyecto duradero y real en un mercado tan pequeño como Minnesota —donde no están para pagar auténticas burradas en impuesto de lujo— deben hacer ciertos sacrificios en el aspecto económico.

Los Minnesota Timberwolves hace muchos años que no tenían un proyecto futuro tan consolidado, con tanto talento en sus filas y es ahora cuando comienza el verdadero reto: competir sobre la pista y hacer posible esa competitividad en los despachos. 

 


 

Scott Daniel Cooper / starting5online.com

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